Alcance de la inspección

Una inspección estructurada, con evidencias.

Cada inspección sigue un protocolo cerrado: el inspector no puede dejar un bloque sin completar, y cada conclusión queda vinculada a fotografías, mediciones o documentos concretos. Esto es lo que revisamos en cada vehículo:

Documentación del vehículo

Verificamos permiso de circulación, ficha técnica e ITV. Comprobamos titularidad, fechas, datos técnicos declarados y coherencia con el vehículo real.

Pintura y chapa

Medimos el espesor de pintura en 24 puntos de la carrocería con medidor profesional. Identificamos indicios compatibles con repintados, masilla o reparaciones previas.

Neumáticos y frenos

Comprobamos medidas, homologación, profundidad de dibujo, antigüedad (DOT) y desgaste irregular, además del estado visible del sistema de frenada.

Mantenimiento

Analizamos facturas y libro de mantenimiento: revisiones, correa de distribución, frenos y grandes intervenciones. Sabrás si el coche se ha cuidado.

Kilometraje verificado

Fotografiamos el cuadro de instrumentos y registramos el kilometraje observado. Contrastamos ese valor con la documentación disponible para detectar incoherencias.

Diagnosis electrónica (OBD)

Lectura de la centralita para detectar códigos presentes o memorizados, testigos activos y averías registradas.

Prueba dinámica

Conducción real del vehículo: arranque en frío, dirección, frenada, suspensiones, cambio y ruidos anómalos.

Observaciones del inspector

Todo lo relevante que no encaje en una casilla queda redactado por el inspector y firmado en el informe final.

Lo que no hacemos

La inspección es visual, instrumental y dinámica, pero no destructiva: no desmontamos ni abrimos conjuntos mecánicos, no levantamos el vehículo en elevador y no sustituye una revisión de taller con desmontaje. El informe refleja el estado del vehículo en el momento de la inspección y no constituye una garantía mecánica. Los límites exactos del servicio están en las condiciones del servicio.